La Magia del Barroco
Ensamble Bonela llenó la Ermita de la Veracruz de música barroca.
El pasado 28 de julio preparamos un concierto con la Asociación Puerto Cultura, que para mí fue muy especial, porque vino a participar mi madre, violinista profesional y profesora de violín en Chequia.
Massimiliano nos propuso tocar música barroca, que encaja muy bien en la Ermita de la Veracruz por su bonita acústica y su ambiente acogedor. Así que elegimos un repertorio acorde con esa idea.
Además del Ensamble Bonela (Massimiliano Agelao, violonchelo; Liliana Quintero, viola; Svetlana Svistunova, piano; Zuzana Breilová, violín; y Joanna Pytel, flauta) y de mi querida madre, Ludmila Hrušková, participaron como solistas Nieves Artacho (mezzosoprano), Olivia Peña (soprano) y los pianistas Simon Vandenbremt, Davide Agelao y Ana Muñoz.
El concierto empezó con una pequeña selección de melodías barrocas de tono festivo, como el Te Deum de Charpentier y la Sarabanda de Händel.
Tras la introducción, llegó el turno de los más jóvenes, que compartieron su talento: Davide Agelao tocó la Sonata n.º 5 de Galuppi, y Simon Vandenbremt, un preludio de Bach.
Fue un día caluroso, en pleno verano, y el calor se notaba incluso dentro de la ermita, pero eso no impidió que se llenara de público. Incluso hubo gente escuchando desde la preciosa plaza de enfrente.
Massimiliano nos regaló su interpretación del Adagio de Corelli, y Joanna llenó el espacio de un sonido místico con la Danza de los espíritus bienaventurados de Gluck.
Nieves interpretó el aria «Lascia ch'io pianga» de Händel con su voz suave y profunda, y el Ensamble Bonela ofreció un pequeño intermezzo con la ayuda de Bach y su famoso Aire.
La segunda parte la abrió el Concierto para dos violines, re menor de Bach, que toqué con mi madre. Curiosamente, hace casi 20 años ya tocamos juntas esta misma pieza en mi pueblo, en Chequia. Os dejo una foto de archivo para sacaros una sonrisa.
El momento de más impacto del programa fue la emocionante interpretación del aria de la Reina de la Noche de Mozart, a cargo de Olivia Peña. Su energía llegó con la misma fuerza hasta la última fila.
¿Y qué mejor manera de cerrar la noche que invitando a todos los músicos, incluidos los más pequeños? Reunimos a cuatro pianistas, cuatro violines, una viola, un violonchelo, una flauta y dos cantantes, y juntos interpretamos el famoso Canon de Pachelbel.
Así vivimos el verano con la magia del Barroco. Espero que volvamos pronto a compartir la música en nuestra preciosa Ermita de la Veracruz en Casarabonela.
Un agradecimiento especial a Liliana Quintero, que no solo toca viola, pero siempre se encarga de toda la organización y prepara nuestras partituras, los programas para el público ¡y mucho más!
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